martes, 21 de febrero de 2012

Día 41. 14 de febrero del 2012.

Hoy he salido hacia un lugar cercano de Urubamba, se llama Munaychay. El motivo de ir allí eran dos cosas, visitar un cerro cercano al nevado de Chicón, y segundo, conocer otro hogar de niños llamado Munaychay.
He caminado, no tengo idea de cuánto, pero calculo que unos 4 km en medio de un cerro para llegar a tener una vista cercana a ese nevado, y he subido a unos 3000 m sobre el nivel del mar para ver al Chicón que es de unos 5000 m.s.n.m. Eso fue un récord para mí, considerando que nunca he subido una montaña, confieso que a los pocos minutos de caminar el aire me empezó a faltar y la respiración se me hizo más difícil, creo que le exigí mucho a mis pulmones, no es lo mismo respirar casi a nivel del mar que a 3000 m; la diferencia es mucha…
Caminé por terrenos que nunca imaginé, desde una pequeña pampa, hasta partes rocosas y llenas de espinos, zonas húmedas con musgos y helechos, encontré toros salvajes y vacas (a los que le pasé de lejitos porque no sabía que tan peligrosos eran), crucé ríos, y todo me pedía un esfuerzo físico… Era bastante frío y al frente se abría paso a la vista del nevado, un cerro inmenso cubierto de hielo y nieve, muy bello, algo que en CR no podría ver. Con el caminar, mis pulmones se acostumbraron a la menos disponibilidad de oxígeno, y una vez frente al nevado, la vista era espectacular. Casi dos horas caminando en la montaña para verlo.
Al regreso, sinceramente mis piernas estaban cansadas y me estaba afectando una tos no muy agradable. Visité en hogar de Munaychay, un hogar fundado por un señor alemán hace algunos años, y ahora es administrado por una fundación peruana llamada Corazones para Perú, que tiene el hogar y otros proyectos de sostenimiento bajo su administración. Sin embargo, todas las entradas económicas para el sostenimiento de este hogar vienen de Alemania, los chicos y chicas tienen padrinos alemanes, quienes les envían dinero y mantienen contacto constante con ellos. Este hogar es el más grande de la región, tiene 70 niños a su cargo; viven en casas para 10 niños con una tutora a la que le llaman tía. A este hogar llegan voluntarios de Alemania durante 6 meses o un año. Aunque esto es una gran obra, creo que lo que le falta es que los niños reciban una formación cristiana que les permita conocer a Jesús y entregar su vida a él en medio de su situación, que no es nada sencilla.

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