Hoy he salido hacia un lugar cercano de Urubamba, se llama Munaychay. El motivo de ir allí eran dos cosas, visitar un cerro cercano al nevado de Chicón, y segundo, conocer otro hogar de niños llamado Munaychay.
He caminado, no tengo idea de cuánto, pero calculo que unos 4 km en medio de un cerro para llegar a tener una vista cercana a ese nevado, y he subido a unos 3000 m sobre el nivel del mar para ver al Chicón que es de unos 5000 m.s.n.m. Eso fue un récord para mí, considerando que nunca he subido una montaña, confieso que a los pocos minutos de caminar el aire me empezó a faltar y la respiración se me hizo más difícil, creo que le exigí mucho a mis pulmones, no es lo mismo respirar casi a nivel del mar que a 3000 m; la diferencia es mucha…
Al regreso, sinceramente mis piernas estaban cansadas y me estaba afectando una tos no muy agradable. Visité en hogar de Munaychay, un hogar fundado por un señor alemán hace algunos años, y ahora es administrado por una fundación peruana llamada Corazones para Perú, que tiene el hogar y otros proyectos de sostenimiento bajo su administración. Sin embargo, todas las entradas económicas para el sostenimiento de este hogar vienen de Alemania, los chicos y chicas tienen padrinos alemanes, quienes les envían dinero y mantienen contacto constante con ellos. Este hogar es el más grande de la región, tiene 70 niños a su cargo; viven en casas para 10 niños con una tutora a la que le llaman tía. A este hogar llegan voluntarios de Alemania durante 6 meses o un año. Aunque esto es una gran obra, creo que lo que le falta es que los niños reciban una formación cristiana que les permita conocer a Jesús y entregar su vida a él en medio de su situación, que no es nada sencilla.
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