Estos días he vuelto a trabajar en el Hogar, aún habían chicos enfermos, algunos en cama, con escalofríos, dolor de cabeza, gripe… Pero poco a poco se han ido recuperando gracias a Dios. Hemos seguido realizando dinámicas, a cambio de puntos para equipos que han formado, así que al final de las vacaciones el equipo que gane más puntos es el ganador de la competencia. Los chicos se divierten, hemos hecho pruebas de resistencia física, trabajo en equipo, pruebas contra tiempo, etc.
También he compartido de la comida tica con el pastor y sus hijos, les ha gustado la carne de cerdo frita y el chimichurri… En estos días he comprado frijoles negros, costó encontrar en el mercado pero lo logré, por lo visto, acá prácticamente no se comen; la carne de cerdo es escasa, pero abunda la carne de res y de pollo.
Andando en el mercado me perdí por unos momentos, el mercado tiene 4 salidas y yo no ubicaba la salida que yo conocía, di como dos vueltas por el mismo lugar y nada, hasta que logré ubicarme y salí… Allí las señoras que venden son muy amables y gentiles, en realidad, este pueblo y su gente, es bastante tranquilo. Al pensar en los sacrificios que tengo que hacer para estar acá, sin duda, mi mente piensa en el verdadero valor de Jesús, porque puedo decir que me limito de algunas comodidades al estar acá, pero mi máximo ejemplo es Jesús al dejar toda su comodidad y bienestar allá en la presencia del Padre para venir a la Tierra a vivir y sufrir todo lo que tuvo que pasar… definitivamente me deja sin Palabras y como dijo una amiga: “Ningún sacrificio que yo haga, es suficiente ante el sacrificio que hizo Jesús por mí”, y eso cala muy profundo en mi corazón.
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