Día para dejar Urubamba y tomar mi camino rumbo a Cusco, salí junto al pastor David, en una “convoy colectiva”, en el camino miré los coloridos campos y las flores, llovía levemente, y en una hora y media ya estaba llegando a la ciudad de Cusco, nos encaminados hacia el punto de encuentro con Keren Padilla; allí el pastor me dejó en manos de Keren y él se marchó. Ahora me esperan cosas diferentes acá en Cusco, junto a Keren empecé a recorrer un poco la ciudad, nos fuimos a almorzar una sopa de quinua y un pollo “al sillao”, delicioso. Me explicó el trabajo que me espera durante estos 15 días con las niñas en el hogar Elim.
La idea es preparar un material con las chicas, para los siguientes 3 meses, esto para utilizarlo en “Cultos para niños”, todo se basará en un libro con lecciones bíblicas especiales, cada lección requiere materiales específicos que es necesario preparar. Será un trabajo que se utilizará varias veces, pero primero se proyectará a chicos de uno de los barrios más marginales de Cusco, llamado Zarzuela, que es precisamente donde se encuentra el hogar para niños. Hay dos hogares, el de niños y el de niñas, ambos están en diferentes lugares pero dentro de la misma ciudad del Cusco. Yo estaré en el hogar de niñas, allí hay un alojamiento, es un edificio de 3 pisos con habitaciones donde se alojan voluntarios que vienen a ayudar a ambos hogares. De hecho, ambos hogares se mantienen económicamente con lo que los voluntarios tienen que pagar por estar acá. Cabe resaltar que gracias a Dios, yo no tengo que pagar nada sino que me han recibido en una de sus habitaciones gratis en iguales condiciones (o incluso mejor, porque puedo usar la lavadora, y tengo mayor confianza con las hermanas encargadas) que los demás voluntarios.
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