Esta historia comienza hace casi 20 años, cuando una pequeña niña empezó a ser formada en las entrañas de una mujer. En el vientre de mi madre escuchaba las voces de sus alumnos de primaria, las cuales resultaban perturbadoras para mis pequeños oídos y entonces me enojaba y pateaba, así que mi madre salía de su aula, me hablaba incluso si era necesario me regañaba hasta que me calmara, pues aquellas pequeñas pateaditas resultaban un tanto incómodas.
Días después, mi madre viajaba en ambulancia pues hacía tres días “se había reventado la fuente”, y me estaba ahogando en el útero por falta del líquido amniótico, eran pasadas las 5 de la mañana, morada por la falta de oxígeno una enfermera me sacó y vi la luz de este mundo, aún cuando algunos no lo querían, el corazón de mi madre se llenó de gozo al mirar a su pequeña niña…
Luego de 24 horas en una incubadora para ser estabilizada, fui llevada al pueblito donde crecí, un pueblo llamado Bijagual Sur; sí de allí vengo yo, de donde muchos no salen, de allí salí yo… Y para llegar hasta hoy, en pocos años he vivido mucho, buenos y malos momentos he recorrido, mas sin embargo en todo esto, he sido formada. Pero si algo sé, es que ese 28 de julio del 92, una sonrisa había en el rostro de mi Padre celestial, porque un pequeño frutito formado en sus maravillosas manos era dado a luz, con un propósito especial de expandir su glorioso Reino y ser portadora de la esperanza en Cristo; algo de lo cual reconozco, no soy merecedora en lo absoluto.
Un viaje a la sierra andina del Perú ha dispuesto el Señor para que yo realice, y confieso que aún yo misma sé que la aventura comienza cuando mis pies pisen ese territorio, mas estoy consciente de que mi entrega, carácter, fe y amor serán probados en una forma especial con el fin de que sea formada conforme a Jesucristo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario