Estamos en verano, pero hoy amaneció lloviendo nuevamente; y con más frío que ayer. No pudimos ir a visitar la hermana que pensábamos porque el camino por la montaña se volvía resbaladizo, lleno de barro y peligroso. A las 10 30 am empezaba el culto de la iglesia de MICSA; éramos unas 30 personas y ver a los hermanos me llenó de alegría, era un honor para mí compartir del culto con ellos. Sin embargo, hubo un pequeño detalle, yo no sabía hablar quechua, y cuando la primera hermana que llegó me habló ¡yo no le entendía nada! Pero la gran mayoría hablaban español, así que podía entender; bueno, solo no entendía las incursiones de quechua que hacía el pastor Jaime al predicar.
Me dirigí con algunas palabras hacia ellos cuando me presentaron, esperando transmitir que al conocer a Cristo, efectivamente la gloria de Dios estaba en sus vidas y no podíamos sentirnos menos satisfechos con ello. Por terminado el culto, preparé para Jaime, su padre, Rosa, sus hijos y un hermano de Muellepata, un picadillo de plátano con carne molida, no suelen comerlo mas que como fruta, así que con gusto lo preparé, lo bueno fue que les gustó el sabor tico!
En la tarde estuvimos por el colegio de Río Blanco, bueno en realidad cuenta con lo que en CR llamaríamos kínder, con primaria y secundaria. Conocí las instalaciones, pues los chicos están de vacaciones y entran hasta marzo. Este es un colegio cristiano, fue construido con un financiamiento de Holanda, ahora cuentan con unos 250 estudiantes; y es administrado por Casa del Águila-MICSA. De regreso, en el camino vi una pareja de cuyes silvestres, típico roedor peruano que suele usarse para comer, es como un hámster bastante grande y negro.
Conocí a otros hermanos pastores misioneros, Ana y Marco, y su hija Nancy, ellos son de Misquiaco; pronto estaremos visitando su iglesia fueron muy amables y simpáticos.
También visitamos lo que en CR llamaríamos la feria, acá se conoce como la plaza; ahí pude observar la vestimenta típica de las mujeres quechuas, sus zapatos cerrados, medias altas, enaguas hasta la rodilla, gruesas y coloridas; su delantal, sus blusas con sus abrigos, y por supuesto, su sombrero. Además vi cómo venden el fruto de la tuna, acá se come como cualquier otra fruta. Curiosamente al maíz le llaman choclo, al chile ají y a las guabas, pacai.
En la tarde-noche ha estado bastante frío, de hecho, Limatambo está como estar en la punta del volcán Irazú, así que la temperatura, radiación es similar, solo que no hay tanta humedad. Hasta el cuero cabelludo, la piel y los labios se resecan mucho, pero bueno esto sirve para aclimatarme mientras llego a Cusco, que es más alto aún.
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