sábado, 14 de enero de 2012

Día 8. 12 de enero del 2012

La piel se reseca aún más, las noches siguen siendo cada vez más frías… Creo que me estoy acostumbrando a tanta cebolla morada y al picante del rocoto…
Hoy el almuerzo fue algo muy típico de esta zona, comí tarwi; estos son parecidos a frijoles, pero más grandes y de cáscara dura que llevan un proceso especial, deben ponerse al menos 3 días y 3 noches en el río para que se laven allí, pues tienen un sabor muy amargo y solo lavándolos así, se pueden comer. Se puede preparar de distintas formas, lo que me dieron era tarwi molido con papas y zanahorias.
En este día Jaime me ha pedido que visite una familia, la familia de la hermana Esther, y la lección de hoy fue practicar algo que ha veces cuesta… ¡Escuchar! Y una persona como yo que habla tanto, debe practicarlo. Cuando Jaime me dejó con la hermana, ella había llevado a pastorear sus vacas así que nos sentamos en el pasto, y mientras el viento soplaba fuerte en nuestros cuerpos, ella habló durante mucho rato. Sin ahondar en los detalles de la conversación, me di cuenta de que así como ella, muchas personas necesitan desahogarse y ser escuchadas; y eso también es una habilidad que todo obrero de Dios debe desarrollar, sin dejar pasar la oportunidad de animarle y ayudarle a acercarse más a Dios.
Al rato llegó su hijo con su esposa que viven en Cusco, su hijo es cristiano pero su esposa no, pero ambos me han invitado a visitarlos cuando esté por ahí en Cusco, así que eso será una excelente oportunidad para tratar de acercar a su esposa a Jesús. Al final de la tarde oramos todos juntos para bendecir esta familia y declarar unión y un mayor acercamiento de ellos al Señor.

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