jueves, 12 de enero de 2012

Día 7. 11 de enero del 2012

Hoy ha sido un día de mucha gloria, pasamos todo el día en Miskyacu, una vez más al no saber quechua no he podido comunicarme con algunas personas, y no he entendido parte de las conversaciones, pues hablan en quechua con algunas cosas en español, este pueblo está como a una hora de Rioja, nuevamente íbamos los pastores Jaime y Rosa, sus hijos y el hermano Carlos.
En Miskyacu se ha construido un templo, los pastores de allí se llaman Ana y Marco, los que conocí el otro día andando en el centro de Limatambo. Llegar allí es impresionante, está a unos 2700 m y se puede llegar en carro cuando no llueve, se debe subir por una pequeña calle trazada alrededor de una colina, donde se pintan paisajes hermosos con sus bosques más de cerca y de vegetación más evidente, no tan rocoso como los otros pueblos de menor altura.
Por la altura hacía bastante frío a eso de las 4 de la tarde. Pero durante este día, Carlos y Jaime se han ido a recoger unos sacos de papas de la iglesia, y han trabajado limpiando el terreno donde se encuentra el templo; mientras Rosa, Urías, Sofía y yo nos hemos quedado en la casa de los pastores Ana y Marco, la dirección que puedo dar es ¡que de la iglesia está subiendo a pie la colina un poco más!  Allí nos esperaban con un gigantesco plato de sopa de gallina con vegetales y mote.
Pasamos en la cocina varias horas, la cocina es un cuarto hecho de adobe techo de teja y piso de tierra, allí noté que existen muchas moscas y éstas se paran en las personas como si nada aunque se muevan, además una vez más los cuyes andan como si nada en la cocina. Y allí también me di cuenta porqué es que muchas de las mujeres quechuas que he saludado tienen un olor ahumado impregnado en su cuerpo y ropas… Es porque pasan en la cocina y éstas son muy pequeñas y cerradas con un fogón de adobe adentro que al cocinar ahúma todo junto con las personas que estén allí adentro.
He terminado con un montón de piquetes en mi cuerpo que producen unos pequeños insectos amarillos que dejan una pequeña bolsa de sangre donde te pica.
Iglesia de Miskyacu
Hoy he pasado mi mayor reto desde que llegué, además de habernos dado sopa de gallina, la pastora Ana preparó estofado de loro, ¡un momento!, no es loro el ave, sino que se refiere a un tipo de nabos (vegetal). Esto se prepara con papas y cebolla, sabe como a una mezcla de espinaca con brócoli y un poco amargo; así que hice un gran esfuerzo por comérmelo y logré comérmelo casi todo, pero no fue fácil. Esto se sirve con arroz, motes o habas y algo parecido al “chimichurri” tico; es una comida muy típica de la sierra.
Al terminar, antes de venirnos, oré con la pastora Ana y una de sus hijas bendiciendo ese pueblo y esa congregación, es necesario que los cristianos de allí logren alumbrar con la luz de Jesús en toda la sierra.
Al llegar a Rioja en la noche, había culto, ese día Jaime me dio la oportunidad de predicar a la iglesia, fue muy bello sentir como no era yo la que hablaba, sino que el Espíritu Santo me llevaba a hablar a través del texto que estábamos leyendo, con un mensaje específico para los que ese día estaban allí. ¡Doy gloria al Señor por revelar su Palabra para nosotros a fin de que podamos tener su dirección en nuestro vivir!

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